domingo, noviembre 11, 2007

Doble de cuerpo

La vida de Hedy Lamarr fue como la de todas las divas de Hollywood: puro glamour. Le decían “la mujer más linda de las películas”, se casó seis veces y fue la primera actriz en aparecer desnuda en el cine. En su carrera hizo unos veinte films como productora, treinta y ocho como intérprete (junto a Jimmy Stewart, Spencer Tracy y Clark Gable), y rechazó dos papeles memorables: le dijo no a “Gaslight” de Alfred Hitchcock y al rol de Ilsa Lunde (que luego interpretó Ingrid Bergman) en la película “Casablanca”.

Hasta ahí la versión oficial. Lo que muchos no saben, es que antes de pisar Hollywood, en su Austria natal, Hedy Lamarr fue ingeniera, lesbiana por conveniencia, cleptómana, y espía para los aliados. Sus padres la habían casado con un rígido nazi llamado Fritz Mandl, que la tenía encerrada en una habitación bajo la custodia de una asistenta con quien Hedy, sin embargo, mantenía un romance clandestino. Hedy aprovechó esos cuatro años de reclusión para estudiar telecomunicaciones y sonsacarle información a los ingenieros nazis en las fiestas de su marido. Luego, en 1937, drogó a su asistenta, saltó por la ventana y huyó a Los Angeles.

Allí, entre otras cosas, conoció a Louis B. Mayer, se convirtió en actriz de fama mundial, le cedió los datos sobre la tecnología alemana al gobierno estadounidense y desarrolló la “conmutación por frecuencias” que es la base actual del WIFI y la telefonía 3G.

Menos rocambolesca pero quizá más cruda, Marilyn Monroe también tuvo varias vidas en una. Su madre era una prostituta adicta al sexo que la abandonaba en casas de familiares para internarse en diferentes psiquiátricos. A los doce años, fue violada por un conocido, y a los dieciséis se casó para evitar volver al orfanato. Nunca pudo superarlo. Emocionalmente inestable, la mujer más sexy de Hollywood y una nena triste al mismo tiempo, se volcó con desesperación a las pastillas que la terminarían matando a los treinta y seis años de edad.

El público recuerda a Judy Garland por su voz dulce y su tierna figura en la película “El mago de Oz”. En la intimidad, sin embargo, Judy era adicta a los barbitúricos y a los ataques de nervios. Algunos números resumen el resto de su vida doble vida: se casó con cinco hombres, tuvo dos hijos (a quienes manipuló psicológicamente), se intentó suicidar ocho veces, hasta que lo consiguió en el baño de su casa a los cuarenta y siete años de edad.

Un último ejemplo. Joan Crawford estuvo toda su vida en el candelero. Fue una de las actrices más alabadas por el público y la crítica. Incluso cuando la despidieron de varios estudios y todos creyeron que estaba acabada, Joan resurgió una y otra vez. En contraste, su vida privada registra golpes, abusos, abortos y las noches más promiscuas de Hollywood (tanto así que Bette Davis llegó a decir que Joan se había acostado con todas las figuras de la Fox, excluyendo a Lassie). Sus cuatro hijos adoptivos tampoco la pasaron bien. En sus memorias, revelaron que Joan había sido una madre abusiva y avara que los había sometido a toda clase de castigos durante su infancia.

Sin strass ni terciopelo, aquí, en la rutina plebeya, el resto de las mujeres también tenemos nuestra doble vida. Hay de todo: madres ejemplares con un pasado extravagante escondido en el placard, vedettes que fueron gorditas relegadas en su adolescencia, hippies ecologistas que arrasaban con las tangas del Wal-Mart de Miami y –aunque suene inverosímil-, líderes de un partido de derecha que al mismo tiempo ejercían la prostitución en otra localidad.

Hedy Lamarr dijo que cualquier chica podía ser glamorosa. Sólo tenía que quedarse quieta y poner cara de estúpida. Parece sólo una frase ingeniosa ¿Pero no es eso lo que hacemos todo el tiempo? ¿No fabricamos glamour, superación y estilo para los demás? ¿Somos tan distintas de las estrellas que esconden una larga lista de amantes o un pasado de indigencia? ¿Qué hay de la señora venida a menos que come arroz toda la semana para poder pagar la cuota social del club de tenis? ¿O de la come sushi con palitos pero ensopa galletitas a escondidas en el café con leche? ¿Y de la que canturrea Shakira cuando está sola pero sale a la calle con una remera de los Ramones? ¿O la soltera fabulosa que dice que no hay nada como un drink y un buen amante, pero llora en silencio cuando ese mismo amante no la llama al otro día? ¿No es eso, acaso, quedarse quieta y poner cara de tonta? ¿No es pretender que somos más chic y más modernas de lo que realmente somos? ¿No son estas modestas contradicciones, acaso, una doble vida?

Hay que decir, sin embargo, que no todas las mujeres fabulan por vanidad. Muchas maquillan su pasado para sobrevivir a una infancia llena de agujeros, a unos genes malditos o a un vicio fatal, y a diferencia de Marilyn Monroe o Judy Garland, algunas lo logran.

El 9 de noviembre, el día del cumpleaños de Hedy Lamarr, se celebra el “Día del Inventor” en su honor. No hay duda de que el WIFI es maravilloso, pero a mí me gustaría pensar que no fue por eso que la honraron. Para mí, cuando una mujer salta ventanas para cambiar su vida, su mejor invento es ella misma.

Fuente


Hoy os pongo un articulo donde se expone la doble vida de las personas. Lo he leido y me he quedado impresionado.

Saludos

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