miércoles, marzo 08, 2006

El hombre que nos salvó a todos

Stanislav Petrov (1939) era un teniente coronel del ejercito soviético durante la Guerra Fría. Es muy poco conocido, aunque muchas personas le consideran un héroe por haber salvado a la Humanidad de la Guerra nuclear.

El 26 de septiembre de 1983 se produce el llamado Incidente del Equinoccio de Otoño, que colocaba al mundo a escasos segundos de la Guerra Termonuclear Total. A las 00:14 AM (hora de Moscú) un satélite soviético dio la alarma: un misil balístico intercontinental americano se había lanzado desde la base de Malmstrom (Montana) y en 20 minutos alcanzaría la U.R.S.S.

Stanislav Petrov estaba a cargo del bunker Serpukhov-15, el centro de mando de la inteligencia militar soviética desde donde se coordina la defensa aeroespacial rusa; su misión era verificar y alertar de cualquier ataque a sus superiores, con lo que se iniciaría el proceso para contraatacar con armamento nuclear a los E.E.U.U.

En principio Stanislav Petrov pensó que debía tratarse de un error porque no tendría sentido que los americanos atacaran con un único misil. Más tarde los ordenadores indicaron que cuatro misiles más se dirigían hacia Rusia.

Stanislav Petrov creía que los ordenadores podían equivocarse, y volvió a pensar que sólo eran cinco misiles y E.E.U.U. tenía cientos. Decidió esperar y finalmente se descubrió que era una falsa alarma, causada por una rara conjunción astronómica entre la red de satélites rusos de alerta, la Tierra y el Sol, coincidiendo con el equinoccio de otoño: el Sol se elevó sobre el horizonte en un ángulo tal que coincidía con el área tangencial de cobertura de todos los satélites que vigilaban los campos misilísticos norteamericanos, y esto produjo en sus sensores señales térmicas espurias.

Cuando le preguntaron por qué no había dado la alerta, contestó simplemente: “La gente no empieza una guerra nuclear con sólo cinco misiles“.

Este incidente avergonzó a altos cargos soviéticos y consideraron que el teniente coronel Petrov se equivocó en su decisión, por lo que le castigaron y ocultaron el incidente. Hoy Stanislav Petrov sobrevive solo, con una pequeña pensión en un diminuto apartamento en Friasino (a 40 km de Moscú).


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